Salamanca es una ciudad llena de historia, arte y cultura, un destino que cautiva con su belleza arquitectónica y su legado universitario. A tan solo 16 km de esta maravillosa ciudad se encuentra la Casa Rural El Molino de Aldearrubia, un lugar idóneo para desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la tranquilidad del entorno rural sin renunciar a la cercanía de los tesoros históricos salmantinos.

Uno de esos tesoros, y quizás uno de los más enigmáticos y fascinantes, es El Cielo de Salamanca, una joya pictórica de la Universidad de Salamanca que transporta a sus visitantes a una representación celestial cargada de simbolismo e historia.

El Cielo de Salamanca: Una ventana al cosmos medieval

Ubicado en el Patio de Escuelas Menores, El Cielo de Salamanca es una pintura mural atribuida al artista Fernando Gallego, realizada en la década de 1480. Formaba parte de la decoración original de la bóveda de la antigua Biblioteca de las Escuelas Mayores de la Universidad de Salamanca, y aunque gran parte de la obra se perdió con el tiempo, lo que ha llegado hasta nosotros sigue siendo un testimonio excepcional del arte, la ciencia y la astrología del siglo XV.

La pintura representa una visión astrológica del cielo, con constelaciones, signos zodiacales y planetas según la iconografía del Poeticon Astronomicon. Su función no era meramente decorativa, sino también didáctica, ya que servía como un recurso para la enseñanza de la astrología y la medicina en la Universidad.

Un legado rescatado del olvido

A mediados del siglo XVIII, reformas en la capilla donde se encontraba la pintura original provocaron que El Cielo de Salamanca quedara oculto durante décadas. No fue hasta 1901 cuando se redescubrió y, en 1952, se llevó a cabo un proceso de restauración y traslado a su ubicación actual, donde hoy en día puede ser admirado por visitantes de todo el mundo.

La pintura exhibe una asombrosa combinación de arte y ciencia, mostrando elementos como el Sol, representado en un carro tirado por caballos, y Mercurio, con su característico caduceo. Además, se pueden apreciar diversas constelaciones, entre ellas Hidra, Boyero y el Centauro, junto con signos zodiacales como Leo, Virgo y Escorpio.

Una escapada perfecta: Historia y naturaleza en un solo viaje

Visitar El Cielo de Salamanca es sumergirse en la historia y la sabiduría de una de las universidades más antiguas de Europa. Y después de un día de exploración, no hay mejor manera de descansar que en la Casa Rural El Molino de Aldearrubia. Ubicada en un entorno idílico, esta acogedora casa rural ofrece la combinación perfecta entre comodidad, naturaleza y cercanía a los principales atractivos turísticos de Salamanca.

Despierta con el canto de los pájaros, respira aire puro y relájate en un ambiente único que te permitirá desconectar del ajetreo diario sin renunciar a la riqueza cultural de Salamanca. Además, su ubicación estratégica te permitirá disfrutar tanto del turismo histórico como de actividades al aire libre en los alrededores.

Planifica tu visita

Si buscas una experiencia que combine arte, historia y tranquilidad, te invitamos a descubrir El Cielo de Salamanca y a hospedarte en la Casa Rural El Molino de Aldearrubia. Vive una escapada inolvidable donde la magia del pasado se fusiona con la paz del presente.

¡Te esperamos!

 

16/11/2023- Conferencia de Azucena Hernández Pérez, Universidad Complutense de Madrid El “Cielo de Salamanca” es una obra pictórica singular. Se trata de una pintura mural de grandes dimensiones, realizada en el último cuarto del siglo XV, que representa la bóveda celeste con sus constelaciones y con la inclusión de los planetas situados según el modelo cosmológico ptolemaico aceptado en esas fechas. La obra se pintó en la bóveda que cubría la biblioteca de la Universidad de Salamanca y sólo se conserva un tercio de su superficie porque el resto colapsó en la segunda mitad del siglo XVIII a causa de unas obras. El estudio realizado en ese tramo conservado, desde el doble punto de vista de la astronomía y del arte, ha permitido hacer una propuesta de lo que debió ser la obra completa cuya autoría se atribuye al pintor castellano Fernando Gallego.